—¿Qué me harás entender?
El hombre entrelazó sus propias manos y le envió una mirada fría.
—Tú no eres un descarriado. Estás confundido, porque te has dejado guiar por esa chica. Las chicas de su clase son así, retorcidas y disfrutan corrompiendo a los demás.
Ethan estuvo al borde de intervenir, pero cerró luego los labios cuando él empezó a hablar.
—¿Sabes algo? — Daniel volvió a sostener su maleta con brusquedad y le miró directamente a los ojos, sin inmutarse en lo más mínimo — Estoy cansado