La conversación con la madre de su novio fluyó bastante bien. Era una mujer encantadora,
educada, que no paró en encausar la charla hacia tópicos personales de Christina, haciendo una serie de preguntas en tono dulce, pero certero, en pro de conocerla. "Ah, entonces, nunca te has casado", "No tienes hijos", "¡Eres Contadora! una profesión bonita" y así, poco a poco, comenzó a analizarla. Christina no tenía ni idea a la clase de escrutinio que estaba siendo sometida de la forma más inocente y co