Santiago, decidió no tocar más el tema de la terapia, porque se dio cuenta que ella tenía muchos años lidiando con ese llanto, lo que lo llevaba a suponer que había miedos muy arraigados que la hacían ser cautelosa. Prefirió aceptar la situación y dedicarse a hacer lo que estaba a su alcance: no dejar que las lágrimas les arruinaran el sexo. Tendría que seguir estando muy atento para analizar lo que le sucedía. Se figuró que había ocurrido algo que la llevó a encerrarse en el baño. Con prontitu