-Esto es lo que querías, ¿no? Que te cogiera duro -dijo exaltado, corriéndose dos segundos después de manera violenta.
Christina abrió los ojos de inmediato cuando lo escuchó decir eso. Una extraña energía le recorrió el cuerpo, haciéndola sentir incomoda. Santiago se dejó caer sobre su espalda, exhausto por el esfuerzo, respirando agitado contra su oído. Ella se movió, despegando el rostro de la esterilla e intentó arrastrarse fuera de ahí, sin conseguirlo.
-Santiago, levántate, por favor -dij