El cielo de Manhattan bullía con una actividad frenética. La "aguja" del Heraldo, ahora reducida a un esqueleto de cristal inerte en Central Park, servía como cantera para el proyecto más ambicioso de la historia: la construcción del Génesis de Obsidiana.
Bajo la dirección del doctor Thorne y con la supervisión técnica de Caleb, los niveles inferiores de la Ciudadela flotante se habían transformado en un astillero dimensional. No usaban remaches ni soldaduras convencionales. Usaban la telequine