Me quedé en silencio después de que Alexander dijo esas palabras.
“Tu padre está muriendo.”
La frase flotaba en el aire como humo espeso. No dolía… pero tampoco me dejaba respirar.
Alexander no insistió. Solo me observó. Esperando.
Ir significaba volver a enfrentar lo que siempre intenté enterrar.
La última vez que lo vi fue horrible. Ni siquiera estaba en pleno uso de sus facultades mentales, y aun así… aun así recordó lo suficiente para odiarme. Para mirarme como si yo fuera una decepció