—¿Quién es usted y qué hace ahí?
La voz, femenina, cortante, vino de mi espalda.
Me giré de golpe.
Una mujer de mediana edad, vestida con ropa sencilla pero cuidada, me miraba con el ceño fruncido. Llevaba una bolsa de compras en una mano y las llaves en la otra.
—¿Señora? —insistió—. ¿Puedo ayudarla en algo?
Tragué saliva. Mi mente buscó una excusa desesperadamente.
—Yo… buscaba a los dueños —improvisé—. Tengo un familiar que trabajó aquí hace años. Quería saber si todavía…
—Aquí no trabaja na