El día antes del rescate fue el más largo de mi vida.
Me desperté antes de que saliera el sol. No había dormido bien. No podía. Mi cabeza daba vueltas con los mismos pensamientos. Las mismas dudas. El mismo miedo.
Viernes.
Tres de la tarde.
El puente viejo.
Repetía esas tres oraciones en mi cabeza como un mantra.
Me levanté. Me vestí. Bajé al vestíbulo.
Los hombres de Ezra ya estaban ahí. Cinco. Los más leales. Los que no dudaron cuando les pedí que arriesgaran todo.
Revisamos todo.
Las armas.