Ese día pasó con una calma extraña, pesada. El día siguiente amaneció demasiado tranquilo, una clara evidencia de que Alexander y yo no estábamos en los mejores términos.
Pasé la mañana revisando los medios desde la cama. Portales financieros, columnas de chismes, redes sociales. Y ahí estaba.
“Magnate Alexander Volkov en escándalo en su propio club", "¿Una nueva mujer desata los celos del Zar?", "A golpes defiende lo que es suyo”
No había fotos, ningún video, solo descripciones vagas. "Actuó