Me quedé paralizada. Buscando una respuesta a mis propias dudas. A lo que debería hacer.
Fabián esperaba. Ezra esperaba. El mundo entero parecía estar esperando pacientemente mi respuesta. Y a pesar de todo me sentí terriblemente impotente.
Miré a Ezra. Su cara era una máscara de dolor. Sus ojos oscurecidos por la rabia y la decepción. Sé que le hice daño, incluso por dudar de él.
Miré a Fabián. Él abrió la puerta del coche y me señaló el interior. Era como una tentación con piernas. Me decí