Los minutos pasaron lentamente.
Yo seguía en sus brazos, temblando como una hoja. El eco del disparo aún resonaba en mis oídos. La imagen de Clara en el suelo, el cuchillo a un lado, la sangre creciendo bajo su hombro.
Podría haber sido yo.
Si él no llegaba... sería yo la que estuviera tendida en el suelo.
Me separé de él. No sabía qué decir. No sabía cómo mirarlo. Solo quería desaparecer.
—¿Estás segura de que no te hirió? —preguntó Ezra, revisando mis brazos, mis manos, buscando alguna herid