Me quedé dormida en sus brazos.
No sé cuándo pasó. No sé cómo pasó. Solo sé que en un momento estaba temblando, llorando, aferrada a él como si fuera el único lugar seguro del mundo. Y al siguiente, todo era oscuridad.
Un sueño sin sueños. Vacío. Silencio.
Cuando desperté, ya era de día. El sol entraba por la ventana. Y él ya no estaba.
Solo sentí su calor en las sábanas. Su olor en la almohada. El recuerdo de sus brazos alrededor de mí.
Me incorporé. Me llevé las manos a la cara.
Sigue como si