No podía quedarme ahí.
Eso fue lo primero que pensé después de que la idea de que todo es una trampa se alojó en mi cabeza.
Apreté el cuchillo con más fuerza. Mis dedos estaban blancos de tanto apretar.
Tengo que salir de aquí.
Él no puede saber que descubrí este lugar.
No puede saber que vi los dibujos.
No puede saber que empiezo a sospechar.
Me puse de pie con cuidado. Mis piernas temblaban. El corazón me latía en los oídos. La respiración se me escapaba entrecortada.
Me asomé por la puerta d