Endurecí la expresión.
Denisse me miraba como si acabara de ganar. Como si por fin tuviera algo con lo que hundirme.
—Aunque mi plan no haya funcionado —dijo, con una sonrisa torcida—, Nathalia no se va a detener. No te quiere en la vida de su hijo. Y va a hacer lo que sea necesario para sacarte.
—¿Y tú crees que a ti sí te quiere? —pregunté elevando una ceja.
Su rostro cambió al instante.
—Claro que sí.
Solté una risa baja. Burlona.
Negué con la cabeza.
—No seas ingenua, Denisse. Nathalia no q