Dejé el teléfono caer sobre la mesita de noche con más fuerza de la necesaria.
El sonido seco rompió el silencio de la habitación.
Mi corazón latía demasiado rápido. Tan fuerte que lo sentía en la garganta. No sabía si era miedo… o simplemente mi cuerpo reaccionando al peligro.
El chantajista.
Había vuelto.
Por un tiempo creí que me había librado de él. Que todo había quedado atrás. Pero no. Justo ahora. Justo cuando todo estaba lo suficientemente complicado tenía que aparecer otra vez.
Cerré l