Todo pasó demasiado rápido.
Alexander no dudó.
Tomó a Mika en brazos en cuanto vio cómo su pequeño cuerpo temblaba, y salió de la habitación como si el mundo se le fuera a caer encima.
—Lo llevo a la clínica —dijo sin mirarme siquiera.
—Voy detrás de ti —respondí.
No esperé más.
Fui a mi habitación. Me cambié rápido. Cuando salí, el auto de Alexander ya se alejaba. Subí a otro y uno de sus hombres me llevó.
El trayecto fue una tortura.
Cuando llegamos, ya estaban bajando a Mika. Lo colocaron en