Ginevra Giovanni
Era muy temprano cuando desperté. Podía escuchar movimiento afuera de la casa, pero la luz era muy poca, así que debían ser entre las seis y siete de la mañana.
Mikhail seguía en la silla que había colocado frente a la cama la noche anterior, con un arma en sus manos y aún despierto. Sus ojos se encontraron con los míos cuando di con ellos tras repasarlo. Era difícil no apreciar lo apuesto que era, y que se hubiese quedado toda la noche despierto hizo que algo se apretara en m