La ausencia de Silas transformó la montaña en un escenario de confrontación silenciosa entre la naturaleza y mi propia voluntad. Cuando vi su camioneta desaparecer tras el recodo del camino, dejando tras de sí solo el eco del motor y una estela de nieve pulverizada, un vacío repentino se instaló en mi pecho. Durante semanas, él había sido el ruido de fondo de mi supervivencia, la voz que corregía el ángulo de mi hacha o la presión de mis dedos sobre la cuerda del arco. Ahora, el silencio de Ala