Ginevra Giovanni
Unos toques leves y suaves me despertaron de mi profundo sueño. Las cortinas estaban corridas, dejando ver que ya era de tarde, casi entrando en la noche, con el sol ocultándose en el horizonte.
Al enfocar bien mi vista, noté que Mikhail, el Pakhan, estaba a mi lado. El arrepentimiento brillaba en sus ojos; sin embargo, no dijo una sola palabra. Solo se sentó junto a mí en la cama, y yo me impulsé con mis brazos para colocarme en una posición sentada.
—¿Quieres comer algo? —c