El aire matinal en la casa nueva tenía un extraño sabor metálico. El sobre sin remitente, con la fotografía de Lina y su advertencia escrita a mano, había sido colocado dentro de una caja fuerte improvisada que Cristhian mandó instalar esa misma noche. Aún no querían involucrar a la policía. No todavía. No sin pruebas más sólidas. No cuando sabían que cada movimiento estaba siendo observado.
Abigail dormía con dificultad. Pamela apenas había pegado los ojos. Cristhian, por su parte, se había en