El portón de hierro de la cárcel chirrió al abrirse, dejando paso a la figura de Cristhian Guon. Sus pasos eran firmes, pero el peso de los días encerrado, de la injusticia y de la traición, todavía se reflejaba en su rostro. La libertad bajo fianza no era una victoria definitiva, apenas una tregua en una batalla que se tornaba cada vez más cruel. Pamela lo esperaba al otro lado, con el corazón golpeándole las costillas como si quisiera escapar de su pecho.
Cuando sus miradas se encontraron, to