Minutos después, Liam entró. Se quedó en la puerta, en silencio. Ella dormía de lado, el cuerpo dibujado bajo la camisola. Por un instante, él solo la observó. Algo en su expresión se suavizó.
Fue hasta el vestidor, tomó un edredón y regresó. Le acarició apenas el vientre, y Olívia se movió, adormilada. Él la cubrió con cuidado, le dio un beso en la cabeza y se fue a ducharse.
Al salir, vestido solo con un pantalón de chándal, tomó dos edredones más, los extendió en el suelo, puso dos almohadas