Olívia esbozó una pequeña sonrisa.
—Hace tiempo que no voy, pero me encanta bailar —respondió con sinceridad—. Bailar me hace sentir viva.
—Pues eso de “hace tiempo que no voy” tenemos que cambiarlo desde ayer, ¿eh? —exclamó Laura, chasqueando los dedos con energía—. ¡Cuñadita, siento que nos vamos a llevar de maravilla! —dijo entusiasmada—. Ya me imagino a las dos bailando hasta el suelo y haciendo que la pista se detenga.
Liam, hasta entonces en silencio, alzó la mirada, el rostro impasible.