El regreso a casa fue silencioso. Ísis permanecía con la mirada perdida en la ventanilla, los brazos cruzados y el cuerpo rígido. La ciudad pasaba borrosa al otro lado, pero por dentro todo parecía aún más confuso.
Alex rompió el silencio al reducir la velocidad y detener el coche frente a una farmacia.
—No tardaré. —dijo, ya abriendo la puerta.
Salió deprisa. Unos minutos después, volvió con una bolsita pequeña. Entró en el coche, dejó una botella de agua y la caja del medicamento sobre el reg