América se estaba dando una ducha rápida antes de bajar a la sala de estar, donde Jader la esperaba para pasar la tarde juntos. No le creía del todo su supuesta disculpa, pero prefería mantener la fiesta en paz. Después de todo, Nathan le había dado la misma autoridad que a Jader, y no pensaba dejarse pisotear por él. Quizá ese era, en el fondo, el verdadero motivo de su invitación: asegurarse de que no hubiese guerra. Y por ella, tampoco la habría… si eso implicaba conservar su lugar.
La casa