América se contemplaba frente al espejo de su habitación. Frente a ella había una joven hermosa, de rasgos delicados y cuerpo envidiable, pero con una tristeza enquistada en la mirada. Era guapa, sí, pero infeliz. Solo se mantenía viva para no darle el gusto a los que la querían ver destruida.
Después de salir de casa de Zoe, se había prometido a sí misma que no volvería a entrar a la mansión de con expresión de funeral. Por eso, al cruzar la puerta, se forzó a esbozar una sonrisa de esas que B