El impacto de aquella petición fue tan intenso que Stella sintió que el corazón se le salió del pecho. Sintió la boca seca. Podía ser que estaba llena de nervios, pero no podía ignorar el deseo de recibir por primera vez su primer beso de amor, y no por cualquier hombre sino por Cyrus Leroux, y la expectación que crecía en su interior.
Se humedeció los labios y de repente él le pasó el pulgar por el borde del labio inferior.
—¿Puedo, Stella? —volvió a preguntar al no recibir respuesta y Stell