El silencio del departamento de Cyrus era casi absoluto, apenas roto por el suave chasquido del hielo al moverse dentro de la copa de whisky. Se había pasado buena parte de la tarde trabajando, revisando informes, corrigiendo presupuestos y adelantando algunos pendientes de la semana. Era algo que antes jamás habría hecho en un fin de semana. El Cyrus Leroux de hace unas semanas habría estado en un bar de lujo, rodeado de música, alcohol y buscando un poco de sexo salvaje y ocasional con alguna