El lunes por la mañana, la empresa estaba más ruidosa de lo normal: teléfonos sonando, pasos acelerados, teclados repiqueteando en un caos sincronizado que anunciaba una semana pesada. Sin embargo, para Stella y Cyrus, el día tenía un brillo distinto, una burbuja silenciosa que parecía envolverlos cada vez que sus miradas se encontraban.
Stella entró al edificio con un paso firme que marcaba su recién recuperada seguridad, con ropa un poco menos anticuada, aunque siempre conservadora y un pein