DORIAN
Han pasado dos semanas desde que comenzaron las negociaciones con Enzo Falconi. Dos semanas de llamadas medidas, de intermediarios nerviosos y silencios estratégicos en las que dejé que creyera que el tiempo jugaba a su favor, que yo estaba ansioso, herido, debilitado. Hoy, finalmente, aceptó reunirse conmigo para “acordar un pago justo”. Esa fue la expresión que usó. Justo. En nuestra ciudad, esa palabra siempre significa sangre o rendición.
El lugar del encuentro es uno de sus restaura