VALENTINA
—Hermana Valentina —¿Qué sucede? —pregunta, sus ojos escudriñándome, recorriendo mi palidez, mi postura encogida, el hábito ligeramente desalineado—. Está blanca como el mármol. ¿Está enferma? ¿Se ha mareado? —Se acerca un paso más, su mirada se vuelve más intensa, más detectivesca—. ¿Le han hecho algo? ¿En el orfanato? Por favor, dígame algo.
Retrocedo instintivamente, como si su preocupación fuera un foco que pudiera iluminar todas mis manchas.
—Déjeme sola, por favor —logro articul