DORIAN
Colgué antes de que su respuesta, seguramente un torrente de insultos, pudiera llegar. No tenía tiempo para sus juegos de patio de colegio. Si iba al casino, no sería como un perro obediente a su llamado. Iría con un respaldo. Con un contraataque listo para ser ejecutado.
Marqué el número de Gaetano. Respondió al primer tono.
—Jefe.
—Gaetano. Dos cosas, y es ahora —dije, sin preámbulos—. Primero: saca la grabación de la confesión de Bruno Santoro. Necesitas dos fragmentos: donde nombra