DORIAN
El laboratorio improvisado del hospital huele a alcohol, desinfectante y café recalentado. Una combinación que siempre anuncia malas noticias.
Me quedo de pie, en silencio, observando a Emanuele Corvi mientras trabaja. No necesito hablar para saber que algo no está bien. Lo conozco desde hace años. Cuando frunce el ceño de esa manera, es porque el cuerpo humano fue violentado con intención.
El frasco descansa abierto sobre la mesa metálica.
—Marco ¿Qué tal tu día? Esper que sea igual de