Punto de vista de Caspian
Desde aquel día que me la encontré en la oficina no he podido borrármela del pensamiento. Es la primera vez que me ocurre esto con una mujer.
Todo el odio con el cual he vivido, el mismo que había levantado como muralla y que siempre me mantenía en calma, ahora se estremece.
Al tenerla en mis brazos me sentí bien… pero, en el fondo, ese mismo odio reverberaba recordándome que ninguna mujer es buena y que la maldición que cargo debería ser mi único escudo. Y, aun así