Azzura
El colchón se hunde, y de inmediato muevo la mano debajo de la almohada, sacando la pistola. Apunto el lado izquierdo, hacia el movimiento, y la mano de la persona que se acerca se queda suspendida en el aire. Mis ojos se inundan de lágrimas. La persona se arroja a abrazarme.
Mi madre.
Se cuelga de mi cuello, me aprieta con fuerza mientras mis sollozos se intensifican. Le devuelvo el abrazo, aún con el arma en la mano. Ambas lloramos. Puedo sentir la vibración de su llanto. Besa mi cabell