Azzura
Estoy en la camioneta blindada —la que era la favorita de papá— y vamos por el sendero de la villa. Nos escoltan los chicos del clan Corvi: una camioneta adelante y otra en la retaguardia.
Después de desayunar, los chicos fueron a tomar una siesta para recuperar fuerzas por el vuelo. Mi madre se marchó a su habitación. Todavía no ha tenido el placer de encontrarse con la madrastra. Los tres iban a dormir. Le di instrucciones a Amerigo y Narciso de cuidarla si oyen los aullidos de la viuda