Baldassare
—Te propongo que des la espalda y finjas demencia —comento con calma, acomodándome la chaqueta de vestir—. Mi problema no es con los Corvi.
—En eso te equivocas —responde el líder, sacando de su bolsillo un dado rojo—. Le debo una deuda a un amigo, y con este dado la saldo.
—Amerigo, solo él —dice Azzura a mi espalda, asomándose con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿De qué hablas? —La agarro por el codo y ella me fulmina con la mirada. Aprecio en sus ojos puro veneno, pero también deseo