—Confíe en mí —fue su respuesta.
La autopista estaba más despejada, Lev aceleró aún más. El motor rugía como un animal enjaulado. La primera SUV persiguidora se quedó atrás, pero la segunda logró mantenerse cerca.
Un disparo resonó en el aire, sin embargo, la bala impactó contra la carrocería blindada sin penetrar.
Alma soltó un grito ahogado.
—¡Nos están disparando! —chilló agachando su cabeza asustada.
Lev no respondió.
Solo giró el volante con fuerza, tomando una salida de emerge