Al llegar a la mansión, Nikolai no perdió tiempo. Apenas el vehículo se detuvo frente a la entrada principal, tomó la mano de Alma y la guio directamente hacia las escaleras.
Cuando entraron en su habitación, Nikolai cerró la puerta con un clic suave pero definitivo. Alma sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Conocía esa mirada en sus ojos grises.
Él se desplazó con calma hasta su closet.
Abrió las puertas de madera oscura y regresó con una caja negra, elegante, envuelta en una cinta pla