Una semana después, Alma se encontraba sentada en una pequeña cafetería acogedora del centro de Moscú, frente a Yuri.
—Entonces… ¿finales de octubre? —preguntó Yuri, marcando una fecha en el calendario—. El clima aún será agradable y podremos hacer algo al aire libre si quieres.
Alma asintió, aunque su mente parecía estar en otro lugar.
—Sí, podría funcionar. Nikolai dijo que no le importaba la fecha, siempre y cuando fuera pronto.
Yuri levantó una ceja, divertido.
—Ese hombre está realmente lo