El vehículo se detuvo frente a la mansión, Maxim abrió la puerta trasera con profesionalidad mientras que Nikolai salió primero y luego extendió la mano para ayudar a Alma a bajar.
La sujetó con una delicadeza.
Alma no protestó ante tal delicadez. Estaba agotada como para hacerlo. Subieron los escalones de la entrada principal en silencio, Calina fue quien abrió la puerta.
La madre de Nikolai no tenía aquella expresión fría. Solo una preocupación genuina que suavizaba sus facciones habitualment