Alma despertó sobresaltada cuando el olor del alcohol invadió sus fosas nasales antes incluso de abrir sus ojos. Frunció el ceño y apartó la cabeza mientras alguien retiraba el algodón empapado de su nariz.
—Eso es… despacio —murmuró una voz masculina y desconocida.
Parpadeó varias veces.
La habitación tardó unos segundos en dejar de girar. Hasta que la vista se enfocó en Nikolai, sentando lejos de ella en un sillón frente a la ventana con sus codos apoyados en su rodilla y la mirada perdida en