Alma estaba frente a Mikhail quien tenía su rostro inclinado hacia arriba mientras ella limpiaba la sangre alrededor de su ceja partida.
—Si te sigues moviendo. Te voy a dejar una cicatriz horrible —masculló, presionando la gasa con fuerza.
—Creo ya es tarde para preocuparme por cicatrices —respondió Mikhail.
Su voz seguía tranquila para alguien que casi termina muerto en manos de su hermano, Alma suspiró frustrada. Tenía el botiquín abierto y la mano manchada de sangre ajena.
—Sostén esto —ord