Alma permanecía acurrucada contra el pecho de Nikolai quien no había dicho palabra alguna después de su confesión. Ella seguía temblando entre sus brazos.
—No estoy confundida, si es lo que piensas —masculló en voz baja—. Lo he visto y hablado con él, no podemos dejarlo allí —añadió mientras recordaba todo lo que ha vivido.
Sus ojos azules estaba enrojecido al igual que su nariz.
—No quiero siquiera imaginarme lo que le ha tocado vivir todos esos años —continuó—, lo que le hacen… a las pe