Anika se sonrojó al entender que podía traer a Erik si quería. Eso la hizo comprender algo importante: Mikhail no era un mal hombre.
Se recostó contra su pecho y dejó un beso suave justo donde latía su corazón, Mikhail levantó su barbilla con dos dedos y la besó.
Fue un beso lento, profundo, lleno de necesidad contenida antes de cargarla sin esfuerzo y la llevó hasta la cama en donde la recostó con cuidado y se deshizo del pantalón corto de su pijama, dejando sus piernas desnudas.
Sus ded