La puerta de la habitación se cerró tras ella con un golpe muy suave. Gwen apoyó la espalda en la madera, respirando hondo. El recuerdo de las palabras del abuelo y de su tío seguía vibrando en su mente como un trueno silencioso: “Serás la heredera de todo lo que lleve mi nombre" " Me voy a casar en un pronto"
¿Hereda exactamente de qué? ¿Problemas? ¿Secretos familiares? ¿O simplemente el peso de un apellido que todos fingían honrar pero que apestaba a hipocresía?
Se quitó los zapatos con un