Oswald la evitó tres días completos.
Tres días en los que Gwen solo veía la sombra de él en los pasillos, la puerta cerrada de su habitación, el perfume leve que dejaba al salir antes del amanecer.
No había desayunado juntos.
No había notas.
No había ni un “¿cómo dormiste?”.
Era como si Oswald hubiese desaparecido del mapa… excepto por el hecho de que todo estaba demasiado en orden, como si él vigilara desde lejos.
Y eso la enfurecía más.
Tres días después, cuando salió de su habitación para ir