PUNTO DE VISTA DE SOPHIA
El juego estaba llegando a su fase más delicada y deliciosa.
Estaba sentada en mi oficina oculta del sótano, con los múltiples monitores proyectando un brillo frío y estéril sobre mi rostro. La habitación era mi verdadero santuario: silenciosa, organizada y completamente bajo mi control. Sin vidrios rotos por las rabias de Matteo. Sin manchas de sangre en el suelo. Solo el zumbido bajo de los servidores, el clic silencioso de mi teclado y la fría satisfacción de ver año