**PUNTO DE VISTA DE ISABELLA**
Matteo se detuvo antes de llegar a la boca del pasadizo.
—Sigan —dijo, sin darse vuelta, los ojos fijos en las luces que se acercaban por el lado este—. Yo los cubro.
—Matteo... —empecé, pero Damien ya me estaba tirando del brazo.
—No hay tiempo —dijo, y tenía razón, aunque odiara reconocerlo.
Miré hacia atrás una última vez. Matteo estaba de pie en medio del pasillo, el arma en alto, la sangre seca oscureciéndole media camisa, y por un segundo me pareció ver, deb