**PUNTO DE VISTA DE SOPHIA**
La sala de reuniones nunca había estado tan llena.
Los conté sin que se notara: catorce hombres que hasta hace dos noches respondían a Matteo, o a mi tío, o a alguna versión antigua de una lealtad que ya no significaba nada. Ahora me miraban a mí, sentados alrededor de la misma mesa donde durante años había servido café sin que nadie me preguntara qué pensaba de nada. Reconocí varias de esas caras de otras reuniones, siempre en el fondo, siempre callados mientras lo